En la semana del 7 al 14 de enero de ese año, 1919, el combativo proletariado metalúrgico de Buenos Aires movilizó tras de sí a la clase obrera y la población pobre en una huelga general que paralizó la capital de la República. El origen del movimiento se hallaba mucho menos en la influencia del triunfo de Lenin y Trotsky en Rusia que en la miseria de los trabajadores, que ganaban 90 pesos mensuales, menos de la mitad de lo requerido por la familia obrera. El gobierno radical movilizó a la policía y al Ejército, que en colaboración con las bandas fascistas de la Liga Patriótica, organización financiada por los capitalistas, aplastaron sangrientamente al movimiento. Frente a la fábrica, donde se había iniciado la huelga, un destacamento del ejército ametralla a los obreros. Lo comanda un joven teniente, llamado Juan Domingo Perón.