El tío Pepe, físicamente, es como el tío Lucas, el personaje de Los Locos Adams, pero árabe, mal hablado y narigón. Atendía una papelera a una cuadra de Plaza de Mayo, y era diestro en las artes del regateo, que practicaba casi como una diversión pasatista.

El tío Pepe es el tío de Negrotorre.

El debate, en este caso, se enhebró en torno al dominio mundial de China, visto desde la perspectiva del sobrino de Pepe.

MSN- mañana de Febrero.

Negrotorre: Van a dominar todo en un par de años.

Ruso: Los chinos se hacen los boludos, pero ya dominan todo (?).

Negrotorre: Esa táctica de hacerse los boludos es la clave. A Pepe lo tuvieron que mandar al hospital porque la china que le compraba se le hacia la boluda.

Ruso: Jajajajajajaja.

Negrotorre: Jajaja, es posta, la china lo re boludeaba, pobre Pepe. Hasta que un día, después de una discusión con ella, terminó con un dolor en el corazón.

Ruso: ¿Se hacia mucha mala sangre?

Negrotorre: Se calentaba mucho. Encima él quería jugar el juego de la china. Era viva la china, siempre iba a la tarde, porque a la mañana mi viejo y yo no le dábamos bola.

Ruso: Pero… ¿qué juego?

Negrotorre: La china quería pelear los precios. Por ejemplo, me preguntaba cuanto valía una cosa, yo le decía un precio y no me movía. Porque la conocía. Y si no le gustaba, se iba. Pepe, en cambio, le subía el precio unos pesos para después ir bajando, y al final, terminaba peleando por menos plata de la que tenía que ser. Si el valor real era de 14 pesos, ponele, el terminaba discutiendo por 10. Y la china con cara de nada, se estancaba ahí y no le pagaba más.